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22/07/16

El fotón

La Ciencia ha descubierto que el ojo puede ver el fotón. Ahora tal vez pueda explicar lo que me sucedió una tardecita en la cárcel de La Plata. Estaba acurrucado sobre el elástico de acero del camastro, con la frazada que debía cubrirlo puesta sobre mis hombros y mi cabeza, pues pese a que había sol hacía mucho frío. Calculaba por los ruidos de abrirse puertas el acercamiento de los guardiacárceles, que venían por ambas filas del pabellón sacándonos a recreo. En profunda concentración, me atrajo lo que parecía un rayo de luz filtrado por algún hueco y viniendo a reflejarse sobre un hilito de la frazada que me cubría. En la penumbra creada por mí mismo al envolverme la cabeza con la frazada, fijé mis ojos en ese punto. Se amplió, como pantalla de cine. Y comencé a ver. Vi a Jorge Rulli, un grandote que estaba en las primeras celdas, saliendo a la arena del patio, mirando rápidamente hacia uno y otro lado, como un dinosaurio; lo vi luego levantar una pierna, y apoyándola en los piletones del costado, hacer sus flexiones descontracturantes. ¡Veía perfectamente lo iba sucediendo en el patio, en un radio como de diez metros, sobre la pantalla circular (que era el puntito de luz ampliado). Vi a nuestro compañero y amigo común, Carlos Courault, Poncho, aparecer y luego de mirar a Rulli seguir hacia un costado. Vi al alemán Rudolf Staltzer, un viejo ex nazi que fabricaba armas para vendérselas clandestinamente a todas las guerrillas sin distinción de ideologías. En fin, ¡estaba viendo todo lo que pasaba en el patio!... Sentí acercarse los ruidos de puertas y me paré de un salto. En tres movimientos plegué la colcha y la coloqué, con gran prolijidad, sobre el elástico. Donde mi colchón arrollado y cubierto por la otra frazada me había servido hasta ese momento de respaldo. Alisé el uniforme del Borda que nos proveía la cárcel y me paré con las manos tomadas atrás ante la puerta de mi celda, listo para salir a recreo.

 

Noticia de hoy:

La tecnología cuántica pone a prueba el ojo humano: somos capaces de detectar un solo fotón

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Esquema del experimento. Imagen: Tinsley et al. / Nature Communications

Matías S. Zavia

Comprobado: el ojo humano es un detector de luz tan sensible que es capaz de percibir fotones individuales. Llevamos 70 años poniendo a prueba los límites de la visión, pero no ha sido hasta la llegada de la tecnología cuántica que hemos podido resolver el misterio: podemos ver un fotón.


Por supuesto, este detector supersensible son los bastones: las células fotorreceptoras de la retina que se encargan de la visión a baja luminosidad. Experimentos con células de rana habían demostrado ya que los bastones pueden activarse como respuesta a un único fotón, pero los científicos no habían podido comprobar si una señal así llega al cerebro porque la retina procesa la información para reducir el ruido. Tampoco estaba claro que las personas pudiéramos percibir conscientemente algo tan minúsculo.
Un experimento llevado a cabo por la Universidad de Vienna despeja las dudas. Tres voluntarios pasaron 40 minutos completamente a oscuras antes de dirigir la mirada hacia un avanzado sistema óptico-cuántico. Cuando pulsaban un botón, escuchaban dos sonidos separados por un lapso de un segundo. A veces, con uno de los dos sonidos se disparaba un fotón. A veces no. Los participantes tenían que decidir cuándo habían visto el fotón y ofrecer un determinado grado de confianza (de 1 a 3) sobre lo que creían.
El sistema se basa en la propiedad cuántica de los fotones de estar en dos lugares al mismo tiempo. Para comprobar los resultados, produce dos fotones entrelazados, uno dirigido al ojo del participante y otro a una cámara de alta sensibilidad que detecta si había o no fotón.
Se llevaron a cabo miles de ensayos: en 2.400 ocasiones se emitió un fotón, y en muchas otras no. Dado el volumen de pruebas, los investigadores creen que hay una fuerte evidencia estadística de que el ojo humano puede detectar un solo fotón.
“Lo más sorprendente es que no es como ver la luz. Es casi una sensación en el umbral de la imaginación” dice Alipasha Vaziri, físico de la Universidad Rockefeller de Nueva York que dirigió el experimento y lo probó con sus propios ojos. Algunos científicos critican que Vaziri sólo utilizara a hombres para el estudio, ya que mujeres y hombres tienen fisiologías visuales sutilmente distintas. Aun así creen que el método es válido para resolver el misterio de una vez por todas, si se utilizan más voluntarios. [Nature]